viernes, 2 de noviembre de 2012

La misión desde el Documento de Aparecida (Ensayo)


El Documento de Aparecida es fruto del la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, quienes estuvieron reunidos el mes de mayo de 2007 en Aparecida Brasil. El Papa Benedicto ha autorizado su publicación (29 junio 2007). Es asumido por todos los obispos, quienes son los primeros responsables de la Evangelización es las respectivas diócesis. Los sacerdotes son los colaboradores de los obispos en esta tarea, cuidar del pueblo de Dios en las parroquias. En las parroquias, con sus distintos miembros: agentes de pastoral, catequistas, animadores de comunidades, grupos apostólicos, movimientos… se concretiza en aquellos aspectos que sean más urgentes.


1.    LATINOAMÉRICA, ¡HA LLEGADO LA HORA DE LA MISIÓN!:

El sentir de los obispos de América Latina y del Caribe ha sido siempre impulsar la acción evangelizadora de la iglesia, para que todos los pueblos hagan parte de la experiencia discipular y misionera en Cristo Jesús Camino, Verdad y Vida. La consagración a María es muy importante para consagrar el trabajo de esta nueva misión que emprende la iglesia Latinoamericana haciendo a cada uno de los pueblos discípulos misioneros para que tengan vida en abundancia, y además ella como la perfecta discípula de Dios nos enseñe a hacer lo que Él nos diga.

La presencia en esta V Conferencia del Sumo-Pontífice, Su santidad Benedicto XVI fue vital para que él desde su experiencia episcopal y pastor de la Iglesia Universal, dirigiera desde su sabiduría, su verdad y su amor la gran misión que emprende Latinoamérica y El Caribe para ser verdaderos testigos del Evangelio llevándolo a todos los confines del mundo.

En la senda abierta por el Concilio Vaticano II y en continuidad creativa con las anteriores Conferencias de Río de Janeiro, 1955; Medellín, 1968; Puebla, 1979; y Santo Domingo, 1992, han reflexionado sobre el tema Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, y han procurado trazar en comunión líneas rectas para proseguir la nueva evangelización a nivel regional.

Es importante también la oración que todos estos pueblos hacen para encomendar en manos del Buen pastor, Jesucristo, la tarea que el Episcopado emprende a fin de hacer personas más comprometidas con el anuncio del evangelio desde las pequeñas comunidades de cada Iglesia Diocesana, resaltando también la tarea de evangelización que hicieron con tanto amor y humildad, santos de nuestra región.





2.    INVITADOS AL CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO DESDE LA RELIDAD DE AMERICA LATINA:

El llamado que hace Cristo a la misión, a ser discípulos, es lo que la Iglesia Latinoamericana y del Caribe ha estado corroborando después del Concilio Vaticano II, ya que hubo el gran sobresalto, la gran renovación en la fe y en las costumbres católicas que conllevo a los Obispos del CELAM a mirar la realidad discipular y misionera del continente, donde cada persona estaba llamada a anunciar a Jesucristo y a responder con un verdadero testimonio de la auténtica cristiandad. Estamos hoy en día en una sociedad  cada vez más avanzada en cuanto a lo político, económico, social y religioso; hablamos ya de una “Globalización” que cada día se está desarrollando más y más en América Latina y en el resto del mundo.

Benedicto XVI en su Discurso Inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, nos dice: “La globalización se manifiesta como la profunda aspiración del género humano a la unidad”;  no podemos pensar solo en un crecimiento desequilibrado donde unos son más poderoso que otros sino pensando el bien común y la defensa de la dignidad humana, propio de los verdaderos cristianos.

Debemos entrarnos en un verdadero proceso Kerigmático, de conocimiento de ese Maestro, de ser como los primeros discípulos de Jesús: “Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día” (Jn 1,39). Todos estamos llamados a ser discípulos del Señor en la Iglesia, a anunciar el evangelio a todos los confines del mundo, pero no alejándonos de la realidad de nuestros pueblos. Nuestra gente está buscando a Dios en donde no se puede encontrar, estamos ante una sociedad que quiere creer las verdades de la fe a su manera. La tarea de la misión y evangelización no es solo de los sacerdotes, religiosos y consagrados; todos estamos llamados a dar prueba y testimonio de nuestra fe, el ayudar a encontrar a la gente a Dios por medio de la Santa Iglesia de Jesucristo.

América ha sido un continente pluricultural, religioso y de riquezas naturales, eso hay que conservarlo para tener la verdadera fraternidad y el progreso de los pueblos. Varias irrupciones sociales de la región como son los indígenas, afroamericanos, mujeres y profesionales se están dando a la tarea de luchar e implementar por una democracia participativa, en donde nadie sea excluido y discriminado, estamos ante personas que quieren y desean el bien común.
Muchos parlamentos aprueban leyes injustas por encima de la dignidad del hombre, porque a veces somos ignorantes a la hora de contradecir y protestar, de luchar por el bien de nuestras comunidades, para esto está el apoyo de la Iglesia Católica que quiere hacer los designios de Dios en: “Que todos los hombres se salven, y lleguen al conocimiento de la verdad”.

Nuestros pueblos de Latinoamérica están dados a la veneración de los santos misioneros, tomándolos como un ejemplo de vida, por su entrega total a Jesucristo en favor de la salvación del género humano. En la mayoría de las comunidades de la región se respeta mucho la figura del sacerdote y más que éste es un territorio en Misión Permanente, el dar a conocer a Jesucristo Camino, Verdad y Vida no necesariamente incorporándonos a territorios difíciles de misión sino desde el hogar, la parroquia, la comunidad, las escuelas y colegios dando testimonio de nuestra condición de auténticos Cristianos Católicos para atraer a muchos hacia el rebaño del Pastor Santo.


3.    EL SEGUIMIENTO DEL MAESTRO COMO DISCIPULOS MISIONEROS:

Entramos ya a una etapa de formación en donde Cristo como Maestro, nos llama a participar de su escuela de formación del discipulado misionero; a ese camino nos invita la Iglesia Latinoamericana y del Caribe a entrar en ese proceso de enseñanza y de práctica de la fe para llegar a mostrar a los demás que somos testimonio vivo de las enseñanzas de Jesucristo.

Jesucristo es el enviado de Dios, el principal evangelizador, que nos da las herramientas y los dones por medio del Espíritu Santo, para dar a conocer su mensaje de vida, de amor y paz que nos lleva a la salvación de la cual somos partícipes.  El evangelio del Maestro debe ser lo que nos motive a hacer el discipulado, para toda la vida, pues Él lo dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lc 9,23); ésta condición vocacional que establece Jesús, exige ya no ser nosotros, a dejar nuestro yo, para convertirnos en instrumentos suyos de la evangelización en el mundo.
Todo discípulo está llamado a una vocación específica: a la Santidad, por medio del Bautismo mediante la efusión de gracias y dones del Espíritu Santo. Por eso es que Jesucristo hace a todos partícipes de la santidad: “hombres y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros, justos y pecadores…, invitándolos a todos a su seguimiento.” (DA 147).

En la Escuela Rabínica de Jesús, no somos simplemente sus discípulos o sus servidores, Él da un muy hermoso ejemplo de humildad cuando dice: “No os llamo siervos, porque el siervo nunca sabe lo que suele hacer su amo; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído de mi Padre, os lo he dado a conocer(Jn 15, 15).

La Iglesia Católica debe ser una unidad de discípulos misioneros que consideran la riqueza espiritual de la piedad popular católica, una espiritualidad trinitaria, cristocéntrica y mariana de estilo comunitario y misionero, y variados procesos formativos, con sus criterios y sus lugares según los diversos fieles cristianos, prestando especial atención a la iniciación cristiana, la catequesis permanente y la formación pastoral.    

Debemos vivir un verdadero proceso de discipulado misionero para buscar revitalizar la vida de los pueblos Latinoamericanos, que permanezcan y avancen en el seguimiento de Jesús, Maestro y Formador de semillas de esperanza en su Iglesia.


4.    PROCLAMAR LA BUENA NUEVA DE JESÚS A TRAVÉS DE UN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN:  

La comunidad y misión son otros de los ejes del discipulado misionero, aquí es donde se nos prueba y donde somos la luz que guía los caminos de la humanidad. Los discípulos debemos ser los testigos de esa misericordia de Dios y debemos cumplir el mandado de Cristo antes de ascender a los cielos: “Id, pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19), todo el pueblo cristiano y cualquier persona está llamada a ser discípulos, no importando su rol, llevando a Cristo a los confines del mundo para que crezca el número de sus seguidores.

Ya es la hora de la misión en América Latina y en el Caribe, desde las Parroquias, Diócesis, Países, Colegios y Escuelas, Empresas y Territorios difíciles de Evangelización. Debemos impulsar la misión ad gentes, y como lo dice su santidad Benedicto XVI: “El campo de la misión ad gentes se ha ampliado notablemente y no se puede definir sólo basándose en consideraciones geográficas o jurídicas. En efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas sino también los ámbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones”.

Aquí, en América, se desarrolla una gran opción de la Conferencia: convertir a la Iglesia en una comunidad más misionera. Con este fin se fomenta la conversión pastoral y la renovación misionera de las iglesias particulares, las comunidades eclesiales y los organismos pastorales. Aquí se impulsa una misión continental que tendría por agentes a las diócesis y a los episcopados.

Fomentar en las familias y matrimonios, la misión debe ser la gran apuesta para formar así pequeñas comunidades eclesiales que ayuden en esta tarea de la Iglesia Católica. Jesús en el proyecto salvífico hizo participes a publicanos y pecadores, acogió niños y mujeres en el discipulado, y luego con ese mandato “Id y Evangelizad al mundo”, les dio poder para convertir a las gentes y formar el gran pueblo de Dios que hoy es la Iglesia.

Con un tono evangélico y pastoral, un lenguaje directo y propositivo, un espíritu interpelante y alentador, un entusiasmo misionero y esperanzado, una búsqueda creativa y realista, los obispos quiere renovar en todos los miembros de la Iglesia, convocados a ser discípulos misioneros de Cristo, “la dulce y confortadora alegría de evangelizar(EN 80), llevando las naves y echando las redes mar adentro, desea comunicar el amor del Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristianos a todos los bautizados y bautizadas, para que proclamen con audacia a Jesucristo al servicio de una vida en plenitud para nuestros pueblos.

Con todos los miembros del Pueblo de Dios que peregrina por América Latina y El Caribe, los discípulos misioneros encuentran la ternura del amor de Dios reflejada en el rostro de la Virgen María. Nuestra Madre querida, desde el santuario de Guadalupe, hace sentir a sus hijos más pequeños que están cobijados por su manto, y desde aquí, en Aparecida, nos invita a echar las redes para acercar a todos a su Hijo, Jesús, porque Él es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), sólo Él tiene “palabras de Vida eterna” (Jn 6,68) y Él vino para que todos “tengan Vida y la tengan en abundancia”.
           





“SEÑOR ¿A QUIÉN IREMOS?, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA”
 (JN 6, 68)         

2 comentarios:

  1. no se es cristiano por una ideología o una filosofía , si no por una experiencia con una persona , cristo.

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  2. que bueno es reconocer los puntos de la mision

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